
ISSN-e: 2697-3650
Per
Â
ıodo: mayo±agosto, 2026
Revista Minerva
Vol. 7, N
Â
umero 20. (pp. 101-110)
En estudiantes universitarios, el apoyo social ha demostrado desempe
˜
nar un papel relevante en la
adaptaci
´
on acad
´
emica, el manejo del estr
´
es y la prevenci
´
on de sentimientos de aislamiento [
3]. De
acuerdo con estudios recientes, los estudiantes que percib en mayores niveles de apoyo por parte de
su entorno tienden a presentar menores niveles de soledad digital, incluso cuando utilizan de manera
intensiva herramientas tecnol
´
ogicas para comunicarse [
3], [4].
De forma complementaria, la calidad de las relaciones interpersonales ha sido identiĄcada como
un elemento m
´
as importante que la cantidad de contactos sociales disponibles. Las relaciones carac-
terizadas p or conĄanza, reciprocidad y cercan
´
ıa emo cional contribuyen signiĄcativamente a reducir los
sentimientos de soledad y favorecen experiencias de interacci
´
on social m
´
as satisfactorias [
1], [5]. En
consecuencia, la evidencia disponible sugiere que la protecci
´
on frente a la soledad digital depende prin-
cipalmente de la existencia de v
´
ınculos signiĄcativos capaces de satisfacer las necesidades de conexi
´
on
emocional de los individuos.
Los estudios revisados indican que la soledad digital constituye un fen
´
omeno multidimensional en
el que convergen factores tecnol
´
ogicos, psicol
´
ogicos y sociales. Aunque el uso de redes sociales y
otras herramientas digitales puede inĆuir en la experiencia de soledad, la calidad de las relaciones
interpersonales y el apoyo social percibido parecen desempe
˜
nar un papel decisivo en la forma en que
los estudiantes experimentan y afrontan este fen
´
omeno [
9], [10], [11], [12].
D. Intervenciones digitales y estrategias para afrontar la soledad
El creciente reconocimiento de la soledad como un problema asociado al bienestar psicol
´
ogico ha
impulsado el desarrollo de diversas intervenciones apoyadas en tecnolog
´
ıas digitales. Estas iniciativas
incluyen plataformas de comunicaci
´
on virtual, comunidades en l
´
ınea, programas de acompa
˜
namiento
remoto y herramientas dise
˜
nadas para fortalecer la interacci
´
on social y reducir los sentimientos de
aislamiento [
3], [4].
Las revisiones sistem
´
aticas realizadas durante los
´
ultimos a
˜
nos han mostrado resultados heterog
´
eneos
respecto a la efectividad de estas intervenciones. Mientras algunos estudios reportan mejoras en los
niveles de conexi
´
on social percibida y reducci
´
on de la soledad, otros se
˜
nalan que los beneĄcios dependen
en gran medida de las caracter
´
ısticas de los usuarios, la calidad de las interaccione s generadas y el
contexto en el que se implementan las herramientas digitales [
3], [4], [5].
En esta misma l
´
ınea, Lim et al. [6] desarrollaron una intervenci
´
on digital orientada a j
´
ovenes con
problemas de salud mental, encontrando resultados favorables en la reducci
´
on de sentimientos de soledad
y el fortalecimiento de la interacci
´
on social. Sin embargo, los autores destacan que las tecnolog
´
ıas
deben concebirse como mecanismos complementarios y no como sustitutos de las relaciones humanas
presenciales.
Por su parte, Barbosa Neves, Waycott y Maddox [
5] advierten que la simple disponibilidad de
recursos tecnol
´
ogicos no garantiza una disminuci
´
on de la soledad. Seg
´
un estos autores, las intervenciones
digitales pueden resultar insuĄcientes cuando no se acompa
˜
nan de estrategias orientadas a fortalecer
v
´
ınculos signiĄcativos y procesos de integraci
´
on social. Este planteamiento coincide con investigaciones
recientes que enfatizan la importancia de la calidad de las relaciones interpersonales como elemento
central para comprender y afrontar la soledad en entornos digitalizados.
De manera similar, Hansen et al. [
13], mediante una revisi
´
on sistem
´
atica y metaan
´
alisis, concluyeron
que las tecnolog
´
ıas digitales pueden actuar como puentes que facilitan la conexi
´
on social; sin embargo,
su efectividad depende de factores individuales, sociales y contextuales. En consecuencia, la evidencia
disponible sugiere que el impacto de las herramientas digitales sobre la soledad no puede explicarse
exclusivamente por la tecnolog
´
ıa empleada, sino por la capacidad de estas para promover relaciones
sociales signiĄcativas y experiencias aut
´
enticas de pertenencia.
Adicionalmente, investigaciones recientes han evidenciado que determinadas variables emocionales
pueden desempe
˜
nar un papel relevante en la relaci
´
on entre los entornos digitales y la experiencia de
soledad. G
¨
uler [
14] encontr
´
o asociaciones signiĄcativas entre la inteligencia emocional, la soledad social
y emocional y las conductas adictivas relacionadas con los videojuegos digitales. Estos hallazgos sugieren
que las competencias emocionales pueden inĆuir en la forma en que los individuos gestionan sus inter-
acciones digitales y afrontan sentimientos de aislamiento, aportando una perspectiva complementaria
para comprender la complejidad de la soledad en contextos tecnol
´
ogicos.
Polo-Escobar B. et al. Un anÂalisis de la soledad digital en estudiantes universitarios
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