
ISSN-e: 2697-3650
Per
Â
ıodo: mayo±agosto, 2026
Revista Minerva
Vol. 7, N
Â
umero 20. (pp. 132-141)
Desde esta perspectiva, el aula invertida no debe entenderse
´
unicamente como una estrategia
metodol
´
ogica sustentada en el uso de videos o plataformas virtuales, sino como un modelo pedag
´
ogico
que redeĄne el papel del docente y del estudiante dentro del proceso formativo. El profesorado asume
funciones de mediaci
´
on, acompa
˜
namiento y retroalimentaci
´
on continua, mientras que el estudiante
adquiere un rol activo en la construcci
´
on del conocimiento mediante procesos de preparaci
´
on previa,
interacci
´
on permanente y reĆexi
´
on cr
´
ıtica sobre su propio aprendizaje [
18]. Esta reorganizaci
´
on favorece
una utilizaci
´
on m
´
as eĄciente del tiempo de aula y promueve escenarios de aprendizaje donde predominan
la participaci
´
on, la argumentaci
´
on y la aplicaci
´
on pr
´
actica del conocimiento.
La evoluci
´
on reciente del modelo evidencia, adem
´
as, una transici
´
on desde enfoques centrados ex-
clusivamente en la inversi
´
on temporal de las actividades hacia propuestas pedag
´
ogicas m
´
as integrales,
donde convergen recursos digitales, aprendizaje h
´
ıbrido, inteligencia artiĄcial y anal
´
ıtica del aprendizaje
para favorecer experiencias educativas cada vez m
´
as personalizadas [
19], [20]. En consecuencia, el aula
invertida ha dejado de concebirse como una innovaci
´
on metodol
´
ogica aislada para consolidarse como
un ecosistema pedag
´
ogico capaz de integrar dimensiones tecnol
´
ogicas, did
´
acticas y formativas dentro
de la educaci
´
on sup erior contempor
´
anea.
B. Fundamentos pedagÂogicos del aula invertida
El sustento te
´
orico del aula invertida se encuentra estrechamente vinculado con el constructivismo, el
aprendizaje activo y la autorregulaci
´
on del aprendizaje. Desde el enfoque constructivista, el conocimiento
no se transmite de manera pasiva, sino que es construido progresivamente mediante la interacci
´
on entre
el estudiante, el docente y el contexto de aprendizaje. Bajo esta perspectiva, el espacio presencial deja
de destinarse a la simple exposici
´
on de contenidos para convertirse en un escenario de intercambio,
argumentaci
´
on y construcci
´
on colectiva del conocimiento.
En correspondencia con este enfoque, el aprendizaje activo constituye uno de los pilares funda-
mentales del modelo, al favorecer que los estudiantes participen de manera consciente en procesos de
an
´
alisis, discusi
´
on, experimentaci
´
on y resoluci
´
on de problemas aut
´
enticos. Esta orientaci
´
on desplaza
el protagonismo desde la actividad docente hacia la actividad intelectual del estudiante, fortaleciendo
simult
´
aneamente el p ensamiento cr
´
ıtico, la creatividad y la capacidad para transferir el conocimiento a
situaciones reales.
De forma complementaria, la autorregulaci
´
on adquiere un papel determinante durante la fase de
preparaci
´
on previa, donde el estudiante administra su propio ritmo de aprendizaje, selecciona estrate-
gias de estudio y desarrolla habilidades metacognitivas orientadas a planiĄcar, monitorear y evaluar su
desempe
˜
no acad
´
emico. La articulaci
´
on de estos fundamentos permite comprender que la efectividad
del aula invertida depende menos de la tecnolog
´
ıa empleada y m
´
as de la calidad del dise
˜
no pedag
´
ogico
que organiza las experiencias de aprendizaje.
C. Componentes estructurales del modelo integrado de aula invertida
La literatura cient
´
ıĄca coincide en que el aula invertida se estructura mediante un proceso se-
cuencial compuesto p or tres momentos interdependientes: preparaci
´
on previa, interacci
´
on presencial
y consolidac i
´
on posterior del aprendizaje. Cada una de estas fases responde a objetivos pedag
´
ogicos
diferenciados, aunque estrechamente articulados dentro de un mismo ciclo formativo.
La fase de preparaci
´
on previa comprende el estudio aut
´
onomo de contenidos mediante vide os, lec-
turas, simulaciones, objetos virtuales de aprendizaje y otros recursos digitales que permiten al estudiante
adquirir los conocimientos conceptuales b
´
asicos antes del encuentro con el docente. Posteriormente,
durante la fase presencial, el tiempo de aula se orienta hacia actividades de mayor complejidad cogni-
tiva, incluyendo resoluci
´
on de problemas, aprendizaje basado en proyectos, discusi
´
on de casos, trabajo
colaborativo y retroalimentaci
´
on permanente. Finalmente, la fase de consolidaci
´
on integra procesos de
evaluaci
´
on formativa, autoevaluaci
´
on, reĆexi
´
on y transferencia del conocimiento hacia nuevos contextos
de aprendizaje.
A partir de la s
´
ıntesis de la evidencia cient
´
ıĄca analizada en esta investigaci
´
on, estos componentes
pueden comprenderse como un sistema pedag
´
ogico integrado donde convergen tres dimensiones com-
plementarias: una dimensi
´
on pedag
´
ogica, responsable de organizar las estrategias de aprendizaje activo;
una dimensi
´
on tecnol
´
ogica, que proporciona los recursos de mediaci
´
on digital; y una dimensi
´
on forma-
tiva, orientada al desarrollo progresivo de competencias acad
´
emicas y profesionales. Esta integraci
´
on
Palomino J. Modelo pedagÂogico de aula invertida
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